Las fisuras anales son una de las causas más frecuentes de dolor intenso en la zona anal, especialmente durante o después de la defecación. Aun así, muchas personas tardan mucho tiempo en consultar, ya sea por vergüenza, desconocimiento o porque piensan que “ya se pasará solo”. Lo cierto es que, cuando una fisura se cronifica, puede afectar de forma importante a la calidad de vida, pero con un abordaje adecuado desde la fisioterapia del suelo pélvico es posible mejorar los síntomas y favorecer la cicatrización.
Una fisura anal es una pequeña herida o grieta en la mucosa del ano. A menudo se asocia a episodios de estreñimiento, heces duras, esfuerzos repetidos al ir al baño o un aumento de la tensión del esfínter anal. Esta herida provoca dolor, sangrado y, en muchos casos, un círculo vicioso: el dolor genera más tensión muscular y esta tensión dificulta la cicatrización.
Síntomas más habituales
Las personas con fisura anal suelen describir:
- Dolor punzante o muy intenso durante la defecación, que puede durar minutos u horas.
- Sangrado rojo vivo en el papel higiénico o en las heces.
- Sensación de escozor, picor o tirantez en la zona anal.
- Miedo a ir al baño, lo que puede agravar el estreñimiento.
- En casos crónicos, espasmo persistente del esfínter anal.
Este dolor no solo es físico, sino que puede condicionar el día a día, el estado emocional e incluso la vida social.
El papel de la fisioterapia del suelo pélvico
La fisioterapia del suelo pélvico es una pieza clave en el tratamiento de las fisuras anales, especialmente cuando existe un componente muscular importante. Muchas fisuras no cicatrizan porque el esfínter anal está excesivamente tenso, lo que reduce la irrigación sanguínea de la zona e impide una correcta reparación del tejido.
El objetivo del tratamiento es:
- Reducir el espasmo y la hipertonía del esfínter anal.
- Mejorar la circulación local.
- Favorecer la cicatrización del tejido.
- Reeducar la función defecatoria para evitar recaídas.
CAPENERGY 500: una herramienta terapéutica avanzada
En Solpelvia utilizamos CAPENERGY 500 como parte del tratamiento de las fisuras anales. Esta tecnología de radiofrecuencia permite un abordaje endocavitario rectal muy preciso, aportando energía de forma controlada exactamente en la zona que lo necesita.
Sus efectos son especialmente beneficiosos en este tipo de patología:
- Relaja la musculatura profunda del esfínter anal.
- Aumenta la vascularización y la oxigenación del tejido.
- Estimula la producción de colágeno y elastina, esenciales para la cicatrización.
- Reduce el dolor y la inflamación.
Este abordaje, combinado con terapia manual y educación en hábitos defecatorios, puede marcar una gran diferencia en fisuras persistentes o recurrentes.
¿Cuándo es importante consultar?
Si el dolor anal persiste más allá de unos pocos días, si existe sangrado recurrente o si ir al baño se ha convertido en una experiencia dolorosa, es importante no normalizarlo. Cuanto antes se actúe, más fácil será evitar que la fisura se cronifique.
En Solpelvia te acompaño con una mirada respetuosa, profesional y global del cuerpo. Porque vivir sin dolor también es posible, incluso en patologías que a menudo se sufren en silencio.
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